Paul McQuaid

IRELAND

La bicicleta estaba en mi destino. Su equilibrio siempre ha sido mi equilibrio. Un equilibrio que resbala, acelera, disminuye, se doble, se trepa y cae en picado hacia abajo, disparando viento, agua, luz, paisajes en la cara.

Nací sobre una tienda de bicicletas, mi padre y mi hermano eran ciclistas. Somos irlandeses, una familia con el deporte en la sangre: hemos representado a Irlanda en muchas competencias olímpicas. He aprendido primero a pedalear y después a caminar. He competido también yo, en Irlanda, en Italia y en toda Europa.

A veces he ganado, pero nunca he entendido la diferencia entre llegar primeros y llegar de todas maneras. Para mí era importante siempre terminar la carrera, incluso llegando últimos, con las mandíbulas apretadas y los latigazos de barros en las piernas. Sólo si llegas puedes volver a partir. No importa cuantos competidores han llegado antes que tú.

A veces, para volver a partir es necesario detenerse. Como cuando he decidido abandonar las carreras. Aunque la bicicleta ha quedado en el destino de todas mis elecciones profesionales, que son muchas.

En un determinado momento he iniciado una actividad de alquiler de bicicletas: al inicio teníamos 25, ahora hemos llegado a 400. Las bicicletas aumentaban, como los km bajo las ruedas cuando las piernas giran y el aire no falta. Un trabajo ininterrumpido, apasionante pero también duro: 9 años sin detenerme, los 7 días de la semana. Trabajar sin parar es como pedalear mirando fijo la carretera: la ves pasar pero no puedes mirar el paisaje.Necesitaba levantar la cabeza y enfrentarme con los espacios.

Por este motivo me he tomado una pausa de un año y he viajado por Europa junto con mi perro. Luego hice otro viaje, esta vez en América del Sur. He vuelto, listo como siempre para volver a empezar. He comprado un edificio que estaba destinado a convertirse en el enésimo clon de una cadena comercial, pero yo prefiero otras cadenas: las que transforman las pedaleadas en caminos conquistados.

En la actualidad hacemos de todo: alquilamos bicicletas, las vendemos, las arreglamos, las restauramos, las coleccionamos.

Dos ruedas, llegar, volver a partir: el equilibrio está en cada elección.