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Constructores de momentos.
Constructores de emociones.

Un momento. Hay un momento en el que dominas esa ilimitada extensión de agua zumbando a través de las olas, donde no existe nada más. Una emoción. La velocidad. El sonido del agua lanzada desde el costado de tu barco. El viento que resuena en tus oídos y fluye rápidamente detrás de ti. Un momento tan intenso que desearías que fuera infinito. Un momento en el que no existe nada más.

Era la primera posguerra y un joven austriaco llamado Engelbert Frauscher, llevaba todo esto en su corazón, como una sensación imposible de reprimir.
La emoción de ese momento que fue oxígeno para él fue la vida misma. Esa sensación impalpable pero real que solo un bote que navega sobre el agua podría darle. Era irrefrenable. Tenía que expresarlo. Incluso si eso significaba construirlo.

Así que en 1927 fundó lo que entonces era solo un pequeño astillero en Viena.
Con el combustible de la pasión, Frauscher creció rápidamente. Divirtiendo y divirtiéndose, innovando y experimentando con nuevas formas de interpretar y vivir el mar y los barcos: de vela, de motor... ¡eléctricos!
Ideas. Esto eran. Ideas maravillosas. ¡Tan únicas, innovadoras y desconocidas que parecían venir directamente de un futuro lejano y excitante! Engelbert y su equipo, su familia, las transformaron en realidad.

Hoy en día su empresa sigue existiendo, transmitida de generación en generación. El éxito, el progreso tecnológico y el cambio generacional lo han cambiado, pero la chispa que lo animó originalmente permaneció invariable. Esa mezcla de pasión y curiosidad que hace más de 70 años llevó a la experimentación de las primeras embarcaciones eléctricas a motor, hoy sigue alimentando a los profesionales y artesanos que trabajan allí diariamente. Así, cada año surgen nuevas ideas en sus astilleros: innovadoras, respetuosas con el medio ambiente, capaces de sorprender, que hacen de Frauscher una empresa pionera en tecnología y eco sostenibilidad.

Sobre todo, Frauscher se dedica al mismo trabajo de antaño: construir emociones.

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